30/06/2008

Terminé, lo terminé.
Dar vuelta la última página y descubrir que no hay nada más del otro lado; sólo el deprimente índice con el nombre de los capítulos que son como los títulos del cine. No tener la necesidad de poner un señalador que marque por qué parte del libro voy. No, ya está. Ya lo cerré y vi una vez más la contratapa.
Hace veinte días (casi tres semanas) fui al Yenny de Rivadavia pedí Abzurdah de Cielo Latini (como si fuera una gran escritora reconocida en más de diez países). Como si fuera el libro del año y hubiese aparecido en la tapa de las revistas y la televisión.
Al comprarlo, al ya tenerlo en mis manos; no sabía que me estaba por aventurar a la lectura de una realidad paralela a la mía, una realidad distinta.
Mucha gente me había hablado de este libro, de esta autobiografía, pero realmente no sabía exactamente qué era. Quería poder dar mi propia opinión, quería ser jurado una
vez más Y como la curiosidad por lo desconocido es tan propia de mi, decidí comprarlo y no parar de leerlo hasta la última página. Hasta ahora.
Leía en cualquier lado, a cualquier hora.
A la mañana apenas me levantaba (como ahora), a la tarde sentada en el puf de mi cuarto, en el colectivo llendo al colegio,a mi casa o a
la de una amiga. A la noche, ya sentada en la cama preparada para desvelarme hasta las cinco, leyendo y también estudiando.
Un día le conté a mi padre qué estaba leyendo; me preguntó "¿Pero eso le
pasó de verdad?"
¿En qué mundo vivís? Tal vez alguien es capaz de inventar todo ésto, pero me parece patético. Las personas que mejor escriben son las que lo hacen desde sí mismas, desde su punto de vista,
su subjetividad, desde su propia realidad.
Además, no comprendo; los escritores no son actores, y los lectores no somos público, no señor. Los que redactan oraciones inventadas, ¿por qué lo hacen? A caso quieren sentir lo que están representando?, ¿se les mezcla su realidad con la del personaje que interpretan? ¿o quieren ser como la persona que supuestamente escribe? No lo comprendo.
Yo cuando escribo lo hago desde lo que siento, desde lo que me pasa y a veces el papel (o el teclado en algunos casos) me sirve como descarga. Yo escribo como medio de expresión, me calma cuando quiero llorar o cuando busco entender qué me pasa realmente o por qué lloro.
Empecé escribiendo sobre
Abzurdah y Cielo Latini y terminé hablando sobre cualquier otra cosa. Pero vamos al grano; diría que es realmente ge-nial, pero esta palabra se me asemeja demasiado a la felicidad y la asocio totalmente con sonrisas y este libro no me produjo eso, no: todo lo contrario. Me hizo llorar y comprender el grado de fragilidad que puede alcanzar una persona.
Aunque por momentos (muchos) pensaba "¿Cómo podés volver a caer en la misma trampa tantas veces?, ¿cómo?" Pero siempre termino entendiendo. La dependencia es lo más ambiguo que hay, puede transformar un momento en lo mejor que te pasó en la vida como puede destruirte por completo. Diría "Qué increíble, no?" pero ya realmente no me cuesta creerlo. este libro cambio eso.
Nada es lo suficientemente increíble.

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