13/05/2008

Kate Moss, del abismo al éxito

6 de mayo de 2007


A la supermodelos el juego se le acabó en el 2005, cando Daily Mirror la estampó en su primera plana inhalando cocaína. Contra todos los pronósticos, la chica de aspecto frágil y voz aniñada goza de un insuperable presente laboral, en el que hay lugar para todo, incluso para su propia línea de ropa.

Contra los más apocalípticos presagios y rescisiones de contratos, hoy a Kate Moss el mundo le sonríe. Incluso las firmas que en su momento le dieron la espalda, ahora, paradójicamnte, se rinden a sus pies.
Más baja que lo estipulado por las normas de su oficio y de una deslagadez extrema, Kate parecía a años luz de los cánones estéticos de los años noventa. La exuberancia de las supermodelos de Gianni Versace frente a esta "inglesita desgarbada" podría sintetizarse como lo más cercano a la cotienda entre David y Goliat. Y el final fue casi idéntico, visto que ni siquiera la voluptuosidad de la Schiffer o el andar felino de Naomi Campbell impidieron que en los más altos estamentos de la moda barajara y diera de nuevo. ¿Resulatdo? El protagonismo de las curvas fue repentinamente remplazado por todo auqello que mejor representara la nueva actitud imperante en los círculos del mundo fashion: ser cool (o , en su defecto, parecerlo). Y quién mejor para mover los hilos que un ávido Calvin Klein, que hizo de la etérea Kate el mejor de sus exponentes.


Entre el "grunge chic" y la "heroin generation



Muchos celebraron el cambio, auqnue otros tantos pusieron el grito del cielo al advertir las clavículas de Moss asomando en cada uno de los colosales afiches que de pronto poblaron las calles de NY. Entonces se le hizo el primero de una interminable lista de cargos: el promover la anorexia entre las adolescentes del planeta. Incluso, al lado de más de uno de los controvertidos afiches aparecieron grafittis con la leyenda "Feed me!" (Aliméntame!). Haciendo caso omiso de las críticas, o más bien sacando provecho, Clavin Klein con su "redituable" veta y lanzó la "módica" suma de 7 millones de dólares.
El paeríodo de calma aparente terminó el mismo día en que la ruptura con Jefferson Hack (al que tuvo que pagar varios millones para que no ventilara los millones de la pareja), fue algo tan irreversible como oficial. Su próximo y fugaz consorte fue un entonces ignoto Daniel Craig, hoy devenido James Bond. Pero, sin duda, el festín de los tabloides sensacionalista empezó a gestarse cuando Kate puso sus ojos en el polémico Pete Doherty, más célebre por sus escándalos con la policía y drogas que por su música. Aun sin conocerla, el aspirante al título de "niño díscolo del rock inglés" ya le había dedicado una canción, cuya letra se revela hoy extrañamente profética: "Oh, qué vas a hacer; Katie. Sos una chica muy dulce, pero el mundo es muy cruel. Y mis alfileres de gancho no son muy fuertes, Katie. Apenas alcanzan para sostener mi vida..."
Sin duda, los lazos de Kate con el mundo de la música había rendido mejores frutos en el pasado, cantando a dúo con bobby Gillerspir (vocalista de Primal Scream) la ovacionalísima "Some Velvet Morning" o actuando en un video de los White Stripes donde se despliega sensuales dotes de lap-dancer (baile del caño).

Venganza, droga y video


A la controversia por su escasez de kilos y los chismes sobre su desenfreno sexual, otros excesos de la blonda empezaron a circular, cada vez con mayor potencia, por las redacciones del mundo. Sobre todo después de su internación en una clínica exclusiva, con diagnósticos de agotamniento. Al poco tiempo, de ser dada de alta, la señorita Moss confesaba a la revista The Face que el agotamiento y el estrés eran producto, entre otras razones, de haber pasado los últimos diez años de su vida subiendo a pasarelas y enfrentando flashes literalmente borracha.
El Daily Mirror era uno de los más enseñados con la vida privada de la reina del grunge, y en varias oportunidades sugirió su adicción a las drogas. Tras una demanda, la londinense tuvo que retractarse y pagar por los daños. Por eso, muchos hablaron de venganza cuando, el 15 de septiembre del 2005, el mismo periódico quebró todos los límites imaginables y publicó, en primera plana, fotografías de la modelo inhalando cocaína. El escenario era un estudio de Lodres donde grababan Babyshambles, grupo de rock de Pete. Alguien del círculo íntimo de ella fue el encargado de su traición y, con la ayuda de una cámara oculta, mostraba como la chica se la rebuscaba para esnifar cinco líneas en apenas 40 minutos. Tras la publicación del Daily Mirror, otro diario londinense ventiló una historia según la cual un periodista, que habría logrado entrar en la fiesta de cumpleaños de Moss, había presenciado una sesión de sexo grupal cuyo centro era ella, quien luego se retiraría de la haitación completamente borracha para meterse en el baño con otras personas.
La consecuencia inmediata de la portada del Daily Mirror fue la cancelación de numerosos y millonarios contratos, empezando por el que tenía con el coloso Hennes&Mauritz "Si alguien va a ser rostro de H&M-dijo en aquel momento un portavoz de la firma- es importante que sea una persona sana, íntegra y sensata". A esta firma le siguieron Chanel, Rimmel London y la centenaria Burberry (ya parecía no importar cuánto hubiese infuido Moss para que esta última lograra abandonar su imagen rancia y seducir la imaginación de los consumidores jóvenes).
Semejante despliegue comercial obligó a la modelo a esbozar una suerte de disculpa pública: "Asumo toda la responsabilidad de mis actos. Admito también algunos asuntos personales a los que me tengo que enfrentar y he comenzado a emprender pasos, dífiles pero necesarios, para resolverlos. Quiero pedir perdón a toda la gente a la que he desepcionado por causa de mi comportamiento, que ha perjudicado a mi familia, amigos, colegas, socios empresariales y otras personas..." Para consuelo, no todo fue caza de brujas a su alrededor, y las demostraciones de apoyo, tanto de personajes públicos como de sus allegados, no se hicieron esperar: "Es una profesional excepcional y una queridísima amiga especial y leal", pronunciaba Sarah Doukas, su agente y mentora (fue ella quien la describrió en el aeropuerto JFK caundo Kate apenas tenía 14 años). Sharon Stone, Vivienne Westwood, Sadie Frost, Robbie Williams y Roberto Cavalli fueron de la partida, al igula que su colega Naomi Campbell, otra histórica víctima de la prensa amarilla: "Todos están siendo muy malos con ella. Ésto se parece demasiado a una venganza"

Katemanía


Cuando todos creían que el derrumbe de su carrera era un hecho consumado, Kate volvió a sorprendrer: previo paso por una clínica de desintoxicación, la modelo anunció su regreso al "mundo de los vivos". Desde entonces monopoliza campañas publicitarias, editoriales de moda y portadas. Basta tomar algún número de Vogue o Elle para comprobar su omnipresencia: Longchamp, YSL, David Yourman, Calvin Klein, Belstaff, Stella Mc Cartney, Versace, Louis Vuitton, Bulgari, Christian Dior, Roberto Cavalli, Burberry (la misma que había prescindido de sus servicios al momento del escándalo) y la firma de lencería Agent provocateur (cuya página colapsó en 2006 . La distinción despertó más de una polémica, en particular de organizaciones de lucha contra la drogadicción, que después del Cocaine Kate no ven con buenos ojos la repentina avalancha de laureles que llueven sobre miss Moss.





En las vidrieras del Topshop


Óptimos reflejos los de la centenaria Christie's, que a fines de este mes subastará imágenes de la modelo. Desde sus primeros retratos hasta algunos más recientes (incluído un desnudo), las cifras que giran alrededor de cada una de las fotos perfilan astronómicas.
Ni hablar de la expectativa que ha provocado la flamante decisión de la modelo de enrollarse en el oficio del corte y la confección. Aquello es sólo un decir, viste que hasta ella misma admitió no tener mucha idea acerca de lo concerniente al armado de prendas. Aunque tratándose de la inoxidable Kate, para ser un dato menor... La colección está a la venta ese mes, en las cadenas Topshop (ya conocido como el "día K") y la lista de espera amenaza con ser la más extensa de la historia. En la portada de marzo de Vogue inglesa (en la que Moss luce uno de "sus" diseños) puede hecharse un vistazo a lo que seguramente se traducirá en otra rotunda conquista de esta niña.
"¿Justicia divina!", exclamaría más de un fanático (que los tiene a granel), auqnue son mucos más los que se animan a afirmar los excesos nunca fueron rentables, al menos para Kate.

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