La dama, regresa.La dama, regresa.
La dama, regresa.
Los guardarropas de este invierno la vuelven a tener como protagonista. También en 2008, el talentoso diseñador Karl lagerfeld cumple 25 años como el director creativo de la firma que ella creó. En tanto, en la pantalla grande y en la televisión, varias producciones se aprestan a contar su tormentosa vida. En esta nota, los misterios de la mujer que cambió la moda, cuyo perfume -el Chanel Nro 5- sigue siendo el más vendido en el mundo.
Liberó a las muejres de las imposiciones de la Belle Epoque. Simplificando los aguardarropas con el jersey, las faldas más cortas, los pantalones sencillos y elegantes, las perlas en el cuello. L amujer menuda, de discreta belleza y carácter impoenente estaba destinada al éxito. Y ahora que su estilo vuelve con furia a las pasarelas de 2008 y todos quieren contar su vida en la pantalla grande, una de sus célebres frases parece acuñada ayer: "La moda pasa, el estilo permanece".
Era una joven desconocida que vendía sombreros cuando de su boca carmín partió otro concepto: "El lujo es una necesidad que empieza cuando termina la necesidad". Desde entonces, no paró de dar cátedra de elegancia. Su postura frente a la vida, su estilo, audacia y genialidad cambiaron paar siempre el mundo de la moda, hasta entonces mucho más estructurado y rococó.
Coco Chanel, en realidad Gabrielle Bonheur Chanel, había tenido una infancia terrible, marcada por la pobreza, el abandono y oscuros años en un orfanato. Odiaba el concepto de familia: "Se nace en ella, pero no con ella. No conozco nada más espantoso que la familia." Solía decir. Con ese odio a cuestas (su madre murió cuando ella tenía 12 años y su padre, alcohólico, la abandonó en un orfanato) desembarcó en París con una propuesta audaz, que estaba a años luz de los corsés y los diseños recargados. Embajadora de la comodidad y al liberación femenina, diseñó prendas sencillas y revolucionarias, como los sacos de corte militar o naviero, las chaquetas y las faldas de tweed (género hasta entonces destinado exclusivamente al hombre), las blusas blancas, los corbatines, el jersey (esa lanilla que se usaba para la ropa interior masculina) y la joyaque estrenó en 1926 y fue furor instantáneo.
Burlona de la alta sociedad a pesar de moverse como pez en el agua en ella, un día se le ocurrió copiar sus propias joyas, la mayoría regalos de amantes que hyabía tenido en sus épocas de cantante de cabaret. Y de nuevo hizo un éxito. Sus interminables cadenas, los collares con largas perlas de fantasía y los aros impoenentes coparon los salones de baile más refinados de París. Lo mismo sucedió con las carteras. Harta de los bolsos que nunca liberan las manos, hizo que el cuero acolchado salieran cadenas comodísimas para calzar en las hombreras. Ella corría tras la simplicidad, pero siempre convencida de que "para lograr ser irremplazable, uno debe ser diferente". Por eso desterró los floreados y los géneros victorianos para casase paars eimpre con el negro, el blanco y el beige , su trío fetiche que junto con las camelias, los plisados y los zapatos con punta negra la transformaron en ícono.
Con los vestidos negros y las perlas de mentira, Coco hablaba de democratizar el lujo, algo que concretó cuando creó el perfume Chanel Nro 5, que popularizó Marilyn Monroe con su comentario de alto voltaje sobre cómo dormía.
Apasionada y al vez dura por tanto desamor, cuando vivía en la capital francesa no le hacía gracia recordar su infancia en Saumur (Southern) y la sprimeras puntadas que había aprendido a dar en el orfanato. Tampoco en sus años de éxito -rodeada de garndes artistas y escritores- daba detalles de su gran amor, el jugador de polo inglés Arthur Boy Capel, que fue quien le posibilitó el despegue. Coco siempre fue la "segunda" de este distinguido señor, casado porm conveniencia con una mujer de alta alcurnia. Así y todo, siguieron viéndose hasta que él murió trágicamente, en 1919, en un accidente automovilístico.
Tuvo otros amores (incluso se vinculó con oficiales nazis), pero naad fue igual.
Triste y siempre deprimida, igualemnte siguió desafiando al mundo: "Voy a joder a todas esas mujeres con el negro", dijo poco antes de presentar su petit robe noire, durante un concierto con damas de clase alta en la Ópera de París.
Alternó sus garndes momentos de creatividad con su adicción a la morfina. Y vivió sus últimos días en una habitación del hotel Ritz de París. Se dio el lujo de criticar a los más grandes "Brigitte Bardot es repulsiva. Lleva medias ordinarias y viste con harapos".
Tenía 88 años cuando murió: "Me horroriza ir a acostarme -decía-. Hace diez años que no me besan en la boca".
1 commentaire:
Je T'aime Coco ♥
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